Más de un mes transcurrido de la “añorada” pre-temporada y esperando que mañana día 30,
la patronal haga público el calendario oficial para la 2026-27, pocas cosas han
cambiado en el SFC. Tras la anunciada no-venta del club, la entidad sigue
asfixiada económicamente y no se le ve atisbo de salida:
.-siguen los que con sueldos de otra
época se niegan a salir.
.-otra vez el caso Rafa Mir
.-patrocinadores que se marchan
.-una agencia tributaria que te atosiga
además de la patronal “tebasiana” y...
.-plazos (el primero que vence mañana
día 30) que pueden agravar aún más la situación.
En medio de toda ésta vorágine, donde ha quedado patente que los principales capitales del SFC SAD sólo desean lucrarse, el Sevillismo sigue vivo. Las diarias y vespertinas manifestaciones ante el mural de Santiago del Campo y la manifestación del día 18 ponen de relieve que el 90% de la afición (abonados, socios, peñistas y pequeños accionistas) desean un cambio de rumbo drástico. Mientras, a quienes siguen mandando en el club y se marchan los patrocinadores, solo se les ocurre abrir un bar de copas en el RSP.
Pero deseo centrarme en unos sucesos ocurridos a poco más de 200 Kms hacia oriente que manifiestan aspectos que merecen algún análisis. Ha ascendido a 1ª División el Málaga CF tras unos años de travesía del desierto de proporciones casi bíblicas. No se si se pueden contar con los dedos de las manos las veces que desde que nació el Campeonato Nacional de Liga en 1928 el SFC y el representante futbolístico (desde 1992 es el Málaga CF) de la ciudad playera oriental han coincidido en la misma categoría. Que en las celebraciones por un ascenso! del club malacitano se acuerden del SFC, de su afición y de nuestra ciudad no se si es un halago. ¿Resucitar un derby andaluz? ¿Recuperar un clásico de la Liga? ¡Qué derbi, cuando todo el mundo sabe cuál es el único que reúne tales características en Andalucía, en España y en el Mundo entero! Ni siquiera la categoría de clásico a modo de hacer una extra-polación de los enfrentamientos RMCF-FCB a nivel autonómico.
Creo que allí se cruzó hace décadas una línea que desde la capital de Andalucía nunca se ha querido contestar, tal vez porque muchos sevillanos no se sienten agraviados, o quizás por no querer agravar las cosas a nivel institucional. No se trata de que unos jugadores coreen gritos soeces, chabacanos y horteras dejándose llevar del radicalismo boquerón, ni de viejas cuentas pendientes ¿Qué cuentas? Es el eco de toda una ciudadanía acomplejada. Tampoco se trata de que uno de los protagonistas, el tal “Chupete”, fuese canterano del SFC, sino de un sentimiento profundo en la ciudad costera inoculado durante generaciones desde las instituciones malagueñas que transciende lo meramente futbolístico y lo deportivo. Sus fiestas ¿la mejor feria del Sur de Europa? son coreadas a modo de pasacalles por el mismo tipo de cánticos anti-sevillanos. Encontrar la palabra Sevilla en Málaga sólo es posible porque lo obligue la DGT.
Para la próxima temporada las gobernaciones provinciales implicadas se verán obligadas a activar al máximo sus recursos para evitar incidentes graves. Por mucho menos que los cánticos de “Chupete y Cía” tres titulares del SFC fueron sancionados y no pudieron jugar el día de la retirada de Jesús Navas. En mi humilde opinión, ha llegado la hora de que aquí se ponga el pié en pared. Es el momento de que el Ayuntamiento de Sevilla haga una protesta oficial al de la ciudad oriental playera y ante la Junta de Andalucía (Consejería de Cultura y Deportes) presidida e impregnada de malagueños. ¿Amenazar con incendiar el RSP? Si eso no es delito de odio...
Si sucede algo la temporada próxima, dado que ni desde el Sevilla ni desde el Ayuntamiento de la Ciudad se han exigido explicaciones y disculpas y es insuficiente el posterior y glacial comunicado de Carlos Ruiz Rubio, debería empezarse por el origen: las celebraciones en Málaga.
José Ramón Yúfera Ginés.
